Uña Encarnada Cómo Evitamos que Vuelva a Clavarse
Retirar la punta alivia; que no vuelva es otro trabajo. Corte, calzado, seguimiento y corrección de la forma de la uña, en Marbella, Ciudad de Panamá.
Resolver una uña encarnada toma una visita. Que no vuelva es otro trabajo, y es el que distingue a quien la sufre una vez de quien la sufre cada dos meses. Estas son las cuatro cosas que revisamos y corregimos después de la primera cita para cortar el ciclo.
Uno: cómo se corta esa uña
Casi todas las recidivas empiezan en el cortauñas. El corte redondeado, siguiendo la curva del dedo, deja las esquinas cortas y la uña que crece encuentra piel en vez de aire. En la primera visita se corta bien y se muestra cómo: recto, dejando las esquinas al mismo nivel que el borde, y limando solo la punta. En el control se pide que la persona lo haga delante de nosotros. Es la corrección más barata y la que más falla cuando se explica y no se enseña.
¿Uña encarnada? El dolor al caminar se resuelve en una sola visita |
Dos: el zapato que empuja
Una puntera estrecha o un zapato corto empujan el dedo gordo hacia el segundo y la uña hacia la piel. Se revisa el calzado de diario, el del trabajo y el deportivo, que suele ser el peor: se compra ajustado y el pie se hincha al correr. Muchas veces no hace falta cambiar todo el zapatero; basta con identificar el par que hace daño y dejarlo para ocasiones cortas.
Tres: el seguimiento del borde nuevo
A la semana del tratamiento se mira el borde que crece. Si va recto y separado del surco, bien. Si empieza a curvarse hacia la piel, se coloca una guía: un canal de plástico o una pequeña órtesis que sostiene el borde mientras crece por encima de la piel. Se revisa cada dos a cuatro semanas hasta que la uña supera el punto donde se clavaba. Ese periodo, de seis a diez semanas, es el que la mayoría se salta, y ahí vuelve.
Cuatro: la forma de la propia uña
Hay uñas que crecen en pinza, curvadas hacia los lados, por herencia o por un golpe antiguo en la matriz. En esas, corregir el corte y el calzado ayuda, pero no alcanza: el borde nace ya apuntando a la piel. Para esos casos existen las órtesis de reeducación, unas láminas o alambres que se pegan sobre la uña y la aplanan poco a poco durante meses, y, cuando ni eso alcanza, la corrección definitiva de la porción de matriz que produce ese borde.
El caso del adolescente
En jóvenes que crecen rápido, el zapato se queda corto entre una compra y otra y la uña se clava por eso, no por la forma de la uña. Aquí la prevención es revisar la talla cada pocos meses y enseñar el corte al propio adolescente, no a los padres. Cuando lo hace él, se sostiene; cuando lo hacen por él, se olvida.
Lo que hace la persona en casa
- Cortar recto y no antes de tiempo: la uña debe pasar el borde del dedo.
- Secar bien el surco después del baño; la piel macerada se deja penetrar.
- No manipular la esquina con tijeras ni pinzas si vuelve a molestar: cita.
- Alternar calzado y revisar la talla del deportivo cada temporada.
Cuándo se da por resuelto
Cuando la uña ha crecido por completo por encima del punto donde se clavaba, con el borde recto y sin molestia, y la persona ya corta bien. Suele tomar dos o tres controles. A partir de ahí el problema no se vigila más que en las limpiezas de rutina. Atendemos en Marbella todos los días; los controles son de quince minutos.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración profesional. Cada pie responde distinto según la causa, el tiempo de evolución y la salud general de la persona. Ver también el servicio de uña encarnada del Dr de tus Pies.
Preguntas Frecuentes
Porque hay una causa que no se ha corregido: el corte, el zapato o la forma en que crece esa uña. Se identifica en el control y se trata cada una.
Una lámina o alambre fino que se pega sobre la uña curvada y la aplana poco a poco, durante meses, para que el borde deje de apuntar a la piel.
Dos o tres, cada dos a cuatro semanas, hasta que la uña supera el punto donde se clavaba. Es el periodo que más gente se salta.
Sí, con el calzado revisado. Lo que hay que evitar es el zapato deportivo ajustado que empuja el dedo contra la punta.
Cuando la uña crece curvada por su forma y, pese a corte, calzado y órtesis, se sigue clavando. Se decide con la persona, nunca en la primera visita.